Libros del Dr. Vladimir Aguilar Castro
miércoles, 22 de julio de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
La danza de la autodestrucción. Vladimir Aguilar
La danza de la autodestrucción
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
“(…) Por desgracia, aunque las guerras sigan siendo un negocio improductivo en el siglo XXI, esto no nos da una garantía absoluta de paz. Jamás debemos subestimar la estupidez humana. Tanto en el plano personal como en el colectivo, los humanos son propensos a dedicarse a actividades autodestructivas (...)”.
El desfile de la locura. En 21 lecciones para el siglo XXI.
Yuval Noah Harari
Otra vez soplan vientos de guerra que se suman a la ya diaria calamidad de los apagones, falta de combustible, alimentos y, por si fuera poco, del COVID 19. Los extremos de la polarización realmente existente vuelven a poner las cartas de la violencia sobre la mesa. Y la confrontación todavía no trasciende porque es un conflicto de baja intensidad, pero de una muy alta intencionalidad.
Se trata del desfile de la locura, tanto de los que participan de manera directa como de los que se encargan de difundirlo, para que la opinión interesada le de crédito o no. Así estamos. Es un país que lamentablemente no ha trascendido luego de veinte años polarizado. ¿Qué nos condujo hasta aquí? Ese es el quid pro quo de lo que nos falta por descubrir. ¿Es parte de nuestra historia? ¿Es estructural? ¿Es cultural? ¿La condición democrática en Venezuela es en sí misma conspirativa?
Lo que padecemos es la lucha entre quienes se quieren perpetuar en el poder y quienes lo detentan. Ambos inventan formulismos jurídicos constituyendo ésta la forma más baja de hacer política. Lo peor de esta crisis histórica es que la propia comunidad internacional se hace parte interesada del problema. Agotados unos medios se apelan a otros. Como la llamada ofensiva “diplomática” no da resultados se pasa al siguiente escenario.
Es el contenido del escarceo: denuncia, lucha, confrontación y conflicto. Son los estadios de la danza de la guerra que nos acecha. Como si la historia no tuviera su retrato hablado en situaciones similares dentro y fuera del país. Como si las apuestas no fueran las mismas aquí y allá. Como si los centros de poder no necesitaran de ello para seguir siendo lo que son.
Ante tanto déficit político y democrático es muy complicado construir país. Tendrían todos, absolutamente todos (constituidos y constituyentes) que alejarse de sus pretensiones, irse de una buena vez, y darle paso a quienes impávidamente han asistido como meros espectadores a esta confrontación fratricida, desde hace tiempo atrás.
Por si fuera poco, todo se da en el contexto de la pandemia más voraz de los últimos tiempos. Ella ni siquiera ha podido incidir en una tregua en función de la nación, sino que, por el contrario, ha ido en aumento la escalada.
Sumado a lo anterior, aparecen de nuevo los caminantes del éxodo esta vez de retorno al país. Expulsados de los lugares a los cuales se habían ido en busca de mejores condiciones de vida, regresan como hijos pródigos. ¿Cómo se llama esto en la perspectiva del derecho internacional humanitario? ¿De qué manera responde la comunidad internacional y nacional de los países de los migrantes, refugiados y desplazados a la xenofobia?
La humanidad nunca dará por superado los retratos hablados de la historia mientras el modelo de producción y acumulación siga basado en la ley del valor, o en palabras de Yuval Noah Harari, mientras haya propiedad.
Confinados a una u otra frontera, las imágenes de los caminantes del éxodo chocan con las del pretendido “desembarco liberador”. Tan difícil es para los primeros y tan fácil para los segundos llegar a Venezuela. Seguramente es parte de la llamada crisis humanitaria compleja con la que nos han definido desde los organismos internacionales y regionales.
Frente a uno y otro drama, la autodestrucción pareciera ser el último eslabón de lo que aún nos falta por perder.
Mayo, 5, 2020
domingo, 19 de abril de 2020
Pensando en la Política y el país en medio de la pandemia. Vladimir Aguilar
Pensando en la Política y el país en medio de la pandemia
Vladimir Aguilar Castro
Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI)
Universidad de Los Andes
Un grafiti apuntaba en una foto aparecida en las redes sociales que el corona es el virus y el capitalismo es la pandemia. Si ello lo aplicamos a Venezuela no sabríamos cual es cual. Estas nuevas formas de capitalismo con apellidos varios tienen confundidos a unos cuantos.
Por ejemplo, no olvidemos que en los años setenta y ochenta en Guyana el llamado socialismo cooperativista devino en lo que es hoy ese país. Seguramente no se distanciaba mucho de la socialdemocracia y la Venezuela saudita de Pérez, hoy tan echada de menos por algunos.
Si en aquel entonces el país se insertaba en el mercado mundial bajo una lógica de extractivismo puro y duro, las relaciones internacionales del momento le permitían “exportar” democracia al mismo tiempo en qué “exportaba” petróleo. Al menos era lo que esbozaban sesudos analistas de la política exterior venezolana. Para ese momento, el petróleo era el virus y la democracia era la pandemia.
Hoy en día el esquema es a la inversa: se “exporta” autocracia y, sin poder producir petróleo se importa la gasolina, pero la apuesta extractiva se mantiene incólume esta vez mediante la entrega del sur del Orinoco a la explotación minera.
La lógica en tiempos de Pérez y ahora es la misma: solo que ayer la supuesta abundancia daba para distribuir las migajas de la renta y, en la actualidad, la destrucción de la economía solo da para el robo de lo que aún queda y de lo que pueda ser repartido de las confiscaciones que en época de sanciones se le aplican al país.
Esta doble condición perversa de robo nacional con saqueo interventor, nos conduce a una falsa diatriba reflejada en la polarización como forma de dirimir los conflictos políticos en el país desde hace veinte años, que penosamente sigue secuestrando a la mayoría nacional.
El colapso del modelo fósil de acumulación de ganancias no es solo la verdadera pandemia a escala mundial sino, sobre todo, a nivel nacional. De la gasolina no costar nada en Venezuela ahora se vende más cara que en los mercados internacionales.
Y es que esa constituye la principal tendencia de un país en el que desde hace unos años atrás lo ilegal transita hacia lo legal. Primero fue el dólar paralelo a dólar oficial. Luego la minería ilegal dio paso a la minería legal y, ahora, el precio del combustible en el mercado de contrabando se oficializa en tiempos de cuarentena.
Urgen nuevos desafíos para nuevos tiempos. Pero estos tienen que comenzar a tejerse “desde abajo” pues “desde arriba”, los que allí han estado desde hace cien años de historia republicana fosilizada, nada hicieron. “La Venezuela petrolera que conocimos en los últimos cien años se acabó”, afirma Mendoza Pottellá.
Ese es el principal reto para los próximos años, pero eso si antes deben irse todos. Los constituidos en cualquiera de sus formas y poderes y los constituyentes. Tanto los elegidos caducos como los autonombrados.
miércoles, 1 de abril de 2020
La sublevación de los instintos. Vladimir Aguilar
La sublevación de los instintos
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
"...Desaparecidos los grandes hombres solo nos quedan los acontecimientos...".
Chateaubriand
Es
Elías Canetti quien nos advierte que percatarse de las cosas en tiempos
de crisis no tiene ningún sentido si ello no se hace con lucidez. Pero
es lo mas difícil.
Frente
a la perversión de lo que se propone como solución (¿final?) a la
crisis venezolana y, lo que desde el poder local se plantea como
respuesta, no podemos sucumbir a lo que Tomas Mann denominaría la sublevación de los instintos.
Los
extremos juegan a sus propias lógicas y salidas. Los de allá y los de acá aprovechan el momento del coronavirus para mover sus piezas.
No hay pandemia que valga ni tiempo de tolerancia que lo resista e invoque.
¿Cuanto mas tendrá que transcurrir y ocurrir para ver la luz tras el túnel?
Que se vayan todos mas que una consigna es la exigencia del momento presente. Ya el mundo les salta en mil pedazos.
Háganlo antes de que sea demasiado tarde...
Abril 1 del 2020
sábado, 28 de marzo de 2020
De la banalidad del mal a la banalidad de la politica. Vladimir Aguilar
De la banalidad del mal a la banalidad de la política
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
La
Banalidad del Mal fue la frase acuñada por la filosofa judía alemana
Hannah Arendt en su extraordinaria obra Eichmann en Jerusalén, en la
que explico como el mal pudo llegar a ser parte de la cotidianidad en la
Alemania nazi.
La crisis
planetaria por la cual atraviesa la humanidad asiste a la banalidad de
la política, teniendo como uno de sus principales escenarios a
Venezuela.
En efecto,
este experimento de país en el que fuerzas disimiles y oscuras se
disputan el destino de la nación, están dispuestas a lo que sea para
hacerse no solo del poder político, sino fundamentalmente de las fuentes
de energías existentes en el territorio nacional.
Desde
la época de Chávez se discutían los tiempos y las formas. Todo indica
que, llegado el momento, la forma puede ser al mejor estilo del
primitivismo realista de las relaciones internacionales.
En
un país en el que la conspiración transversaliza su historia, los
acontecimientos aparecen y reaparecen algunas veces como comedia otras
como tragedia.
Marzo, 27 del 2020
jueves, 26 de marzo de 2020
Democracia de excepción. Vladimir Aguilar
Democracia de excepción
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
La
crisis de pandemia que padecemos a escala planetaria ha puesto de
relieve muchas cosas. La principal de ellas es el estado de excepción de
la democracia.
Contrario a lo que pudiera parecer la regla en lo sucesivo sera el estado de emergencia y la democracia su excepción.
Es
el futuro que le depara a la humanidad, a menos que los desposeídos
decidan insurgir contra todas las formas de control de poder que han
encontrado en la pandemia una nueva manera de hacer política.
Los poderes constituidos fueron también igualados y develados en su misma condición por la pandemia...
Marzo 25 del 2020
domingo, 15 de marzo de 2020
Consideraciones sobre la relación entre Coronavirus y Política. Vladimir Aguilar Castro
Consideraciones sobre la relación entre Coronavirus y Política
Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
"No podemos decidir los momentos difíciles. Lo único que podemos decidir es que hacer con el tiempo que tenemos...".
Gandall en El Señor de Los Anillos de Tolkien.
-
La primera consideración es que el Coronavirus nos iguala a todos en
condiciones y circunstancias. Poco importa si somos ricos o pobres, del
norte o del sur, del este u oeste.
- La segunda consideración es que cada enfermedad infecciosa corresponde a un tiempo político. La actual esta asociada al cambio climático (aunque hayan
muchos que aun lo nieguen), a la lucha por la tierra y, sobre todo, al
control de las fuentes de vida (bosques, agua y oxigeno).
-
Con relación a esto ultimo, y como tercera consideración, la lucha por
el acceso ilimitado a las fuentes de vida hace mas complejo el espectro político a nivel global.
- En efecto (cuarta consideración), la incertidumbre como principal característica de la política en los tiempos actuales, no es una herramienta para atemperar
la primera sino para acelerarla.
- Quinta (y no
ultima consideración), el Coronavirus es una suerte de toque de queda
para un tiempo impolítico que desafía a la política y a cualquier forma
de hacerla y ejercerla.
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